Con la llegada del verano y las altas temperaturas, las condiciones de conducción cambian notablemente, y no siempre para bien. El calor no solo afecta al vehículo, sino también al conductor, reduciendo su capacidad de reacción y aumentando los riesgos en la carretera. En este artículo analizamos cómo el calor impacta en la conducción y qué precauciones debemos tomar para garantizar nuestra seguridad y la de los demás.
El conductor, el primer afectado
Las altas temperaturas provocan fatiga, somnolencia, deshidratación e irritabilidad, factores que reducen la atención y la capacidad de respuesta al volante. Cuando el cuerpo humano se expone a temperaturas elevadas durante un periodo prolongado, su rendimiento cognitivo disminuye. Un conductor fatigado o deshidratado reacciona más lento ante un imprevisto y es más propenso a cometer errores.
Además, el uso prolongado del aire acondicionado puede generar un ambiente demasiado seco, lo que también contribuye a la deshidratación. Por eso es fundamental mantenerse hidratado, hacer paradas frecuentes y vestir ropa cómoda y transpirable.
Efectos sobre el vehículo
El calor extremo también incide directamente en el rendimiento del coche. Los neumáticos, por ejemplo, pueden aumentar su presión con el calor, lo que incrementa el riesgo de reventones, especialmente si ya están desgastados. El sistema de refrigeración del motor trabaja más de lo habitual y si no está en buen estado, puede derivar en un sobrecalentamiento.
También se ve afectado el líquido de frenos, que puede perder eficacia si se calienta en exceso, y las baterías, que sufren un mayor desgaste cuando suben las temperaturas.
Recomendaciones clave
Para conducir con seguridad en días calurosos, conviene seguir estas recomendaciones:
• Revisar el vehículo antes de viajar, prestando especial atención a la presión de los neumáticos, los niveles de refrigerante y el sistema de aire acondicionado.
• Evitar conducir en las horas de más calor, preferiblemente entre las 12:00 y las 16:00.
• Hidratarse con frecuencia, incluso sin tener sed.
• Usar gafas de sol para reducir el deslumbramiento y mantener una correcta visibilidad.
• Ventilar el coche antes de arrancar si ha estado expuesto al sol.
El calor puede parecer un inconveniente menor, pero tiene un impacto real en nuestra seguridad. Con conciencia y prevención, podemos reducir sus efectos y disfrutar de una conducción más segura durante el verano.


